normalyanormal 

La NVSH lamenta que la sociedad categorice a las personas, y que las personas se categoricen a sí mismas. Opinamos que la categorización en heterosexuales, homosexuales, bisexuales, pedófilos, transexuales, sadomasoquistas, frotistas, masturbadores, fetichistas de pañales, ninfómonas, exhibicionistas, voyeuristas, dendrófilos, saliromanos, etc., es injusta y está basada en un malentendido.

 

Estas categorías de preferencias sexuales han sido creadas por médicos y psicólogos bienintencionados, pero en realidad se trata de aspectos de comportamiento sexual universal. Gracias a la presión de lo «normal» – una presión ejercida desde el interior del ser humano, pero también desde el exterior- se crea temor y sentimientos de culpabilidad sobre el comportamiento, los deseos y las fantasías que se consideran anomalías frente a lo «normal». La mayoría de la gente puede vivir con estos sentimientos de miedo y culpabilidad, ya que mantienen su vida privada para sí mismos. Este grupo de personas es lo que se considera la mayoría normal.

 

Ser anormal 

Sin embargo, algunas personas sufren mucho pensando que son anormales, y como consecuencia exageran el aspecto sexual de su comportamiento y hacen de ello una característica personal. La literatura y la experiencia médica y psicológica apoyan este proceso. En vez de combatir el miedo y el malentendido, aceptan la auto-categorización de sus pacientes e intentan «ayudarles». La ayuda puede consistir en «curar» a la persona de esta tendencia (como hace cincuenta años pasaba con los «homosexuales», y hoy en día con los «pedosexuales»). La «ayuda» más radical consiste en el cambio de sexo de los transexuales.
Las personas con una «parafilia» no tienen un problema con su orientación sexual, sino con los sentimientos de miedo y culpabilidad que desarrollan. Dependiendo de la medida en la que se toleren sus deseos, estas personas muestran sentimientos de descontento, enfado, depresión, torpeza social, etc.
La NVSH opina que muchos aspectos del comportamiento sexual que en la actualidad se consideran «anormales» son más bien una extensión de lo que consideramos nuestro repertorio excitante, y que estos aspectos merecen una valoración positiva en vez de una desaprobación, curación o incriminación. Este planteamiento forma un aspecto importante de la reforma sexual. Podemos concluir que la emancipación sexual del ser humano y de la sociedad tendrá lugar gracias una creciente «normalización» de todo tipo de deseos, comportamientos y posibilidades sexuales, con la que se suprimirá la categorización sexual.

 

Parafilias, información general 

En la ciencia médica (sexológica) se suele emplear el término «parafilias» para referirse a las «variantes sexuales». El término parece ser neutro, a pesar de que signifique «desviación sexual». El término «variantes» ofrece una visión abierta en cuanto a las variantes del comportamiento sexual. Por lo tanto, no hablamos de «perversidades» o «desviaciones sexuales», por la simple razón de que estas palabras se emplean cada vez más para expresar una desaprobación o para encerrar o prescribir un tratamiento a ciertas personas. Nuestro punto de partida es que el comportamiento sexual de todas las personas muestra un amplio espectro de posibilidades, de las que sólo una pequeña parte se llevará a cabo, ya que los humanos desarrollan un comportamiento heterosexual de reproducción y de familia hacia el mundo exterior, tanto por predisposición como por educación. Aun así, las personas «normales» disponen de un amplio repertorio de variantes sexuales. El ejemplo más claro es la autosatisfacción (masturbación).

 

Culpabilidad y miedo 

La relación estable heterosexual se considera como «normal» y «sana», lo cual es comprensible, ya que las personas con otro comportamiento sexual, desaprobado y penalizado por los demás, experimentan más sentimientos de culpabilidad y miedo, lo que conlleva a que se sientan y se comporten de forma menos saludable. Las personas que se enfocan en una determinada variante sexual suelen tener problemas, que pueden desembocar en «trastornos de la personalidad». La tradición médica, o ellos mismos, les ha etiquetado sexualmente.

 

El control sexual

Hay una posible explicación al hecho de que la mayoría de las variantes sexuales se considere masculina. Desde el inicio de la humanidad, los hombres han sufrido un mayor control sexual de la comunidad, ya que son el sexo penetrante y menos selectivo. Su tendencia a la ón, pero tiene que competir con la tendencia femenina, también formada a lo largo de la evolución, de seleccionar un solo hombre que la pueda ayudar a criar el hijo que ella quiera.

 

Culpabilidad y penitencia

En la práctica, esta situación significa que los hombres corren mucho más riesgo de ser «pillados». El comportamiento que en la mujer no llama la atención, es sospechoso en el hombre. Así, él puede entrar en conflicto con la moral y su pareja. La consecuencia son los sentimientos de culpabilidad y penitencia, que han conllevado a dos tipos de comportamiento:
1. El hombre busca ayuda y así llega al psiquiatra o al psicólogo. Éste define su problema como un problema «sexual», y desde esta consideración se explicará su comportamiento y personalidad. Y así, durante los últimos cien años, una gran cantidad de «perversiones sexuales» ha entrado en la literatura médica y psicológica.
2. Alguien denuncia al hombre, la policía le detiene y le interroga. El hombre llega ante el juez, y se le impone una pena. A lo largo del tiempo, la policía ha podido formar un amplio archivo de «personas con una desviación sexual».
En realidad, estas personas sólo han ido en contra de la moral nacional o de su entorno. La idea de que tienen una naturaleza sexual extraña es un malentendido mantenido por el entorno, la psiquiatría y las leyes nacionales.

 

Malentendidos 

Y es desde este tipo de situaciones que se relaciona a ciertos individuos con los conceptos de «desviación» o «perversión». Hoy en día, la sexología habla de «preferencias sexuales», una denominación más simpática que «perversión», aunque el último término fue introducido como un término neutro y científico. Así, existe la posibilidad de que, con el tiempo, los términos «preferencia sexual» y «variantes» se conviertan en términos malsonantes. La posibilidad de que esto ocurra depende de cómo la sociedad se libere de antiguos malentendidos en cuanto al dominio sexual.
La obra de referencia para el mundo occidental es Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), publicado por la American Psychiatric Association (asociación americana de psiquiatras). Anteriormente, también en este manual, la autosatisfacción sexual (masturbación) figuraba como una enfermedad, así como hasta hace muy poco ocurría con la homosexualidad.

 

Puedes leer las cartas sobre la LactofiliaAbasiofilia en Capnolagnia

Share this page