vaginismo 

El dolor durante o después del sexo puede tener una gran variedad de causas: el himen, una infección, tejido cicatricial, una piel áspera, etc. Ver dolor durante el sexo. La causa más frecuente de dolor, sobre todo en principiantes, es una reacción de la vagina, también conocida como el «vaginismo», lo que implica la contracción de los músculos vaginales como reacción al acercamiento de un objeto, como un dedo, un pene, o instrumental médico. Si el objeto penetra la vagina, causa un dolor e irritación que puede durar incluso algunos días.

 

Miedo al dolor durante el sexo

Lo que causa vaginismo es el miedo al dolor. Este miedo puede aparecer por experiencias anteriores. Si las primeras veces la penetración dolió, entonces, esperarás que la próxima vez también duela, por lo que la musculatura vaginal se contrae, causando dolor al entrar el pene, etc.
Las mujeres que padecen de vaginismo temen, consciente o inconscientemente, la penetración. En realidad, es fácil de comprender. Las chicas que tienen sexo por primera vez suelen sufrir un poco de vaginismo. Para algunas chicas este problema sigue existiendo después de su primera vez, por lo cual evitan las relaciones sexuales en la medida de lo posible. Sin embargo, estas chicas pueden tener una relación sexual satisfactoria sin penetración, ya sea con una novia, o con un novio.

 

Un problema para la relación

Tener una relación sentimental con una mujer con vaginismo suele ser un problema para los hombres. Aunque ellos quieran adaptarse a la situación dificultosa, siguen deseando mucho la penetración. En ocasiones, el hombre piensa que puede solucionar su problema. Ella también quiere satisfacerle y le deja entrar, pero nuevamente experimenta dolor, y como consecuencia, él se siente culpable e irritado. Frecuentemente, el hombre experimenta problemas con la erección como consecuencia del vaginismo.
Dependiendo de las personas y las circunstancias, el vaginismo puede ser un inmenso problema sexual. La pareja sólo visita al médico cuando tienen el deseo de concebir.

 

Consejos para la autoayuda

Puedes intentar superar el vaginismo sin ayuda profesional. Es un proceso que requiere bastante tiempo. Es muy importante acordar con tu pareja no tener coito. Eso implica que no se debe seguir intentando pasar por la fase dolorosa de la penetración, porque así se complicará mucho más la situación, las molestias seguirán existiendo y, aparte del dolor, también podrán ocurrir pequeñas sangrías e infecciones.
Si quieres hacer uso de la autoayuda, puedes encontrar a continuación los dos ejercicios más importantes:

  • La introducción de objetos

Al principio, lo mejor sería practicarlo tú solita. Coge un espejo, siéntate cómodamente, humidifica bien la abertura de la vagina con saliva y mírala. Partimos de la base de que el dolor no está causado por infecciones ni otras causas similares. Apoya ahora el meñique (sin uña larga) por la abertura y déjalo descansar allí. Podrás sentir cómo la musculatura vaginal se contrae. Esta musculatura es la parte inferior de la musculatura pélvica. Puedes contraer esta musculatura conscientemente, como si estuvieras aguantando las ganas de orinar. A continuación, introduce suavemente una pequeña parte de tu meñique y déjala descansar dentro de la vagina. Este ejercicio no te debería causar dolor (si sientes dolor, entonces tendrás que coger algo todavía más fino que tu meñique, por ejemplo una zanahoria cortada). Contrae de nuevo la musculatura pélvica, siente tu meñique. Continúa así un par de veces, contraer, relajar, contraer, relajar. Entonces, saca tu meñique e introdúcelo de nuevo, y repite el ejercicio.
Deberías repetir este ejercicio un par de días, en cualquier caso mientras lo percibas como algo agradable. Sería genial si mediante este ejercicio te excitaras y te pusieras a masturbarte con los dedos, siempre y cuando haya algo en tu vagina. Este ejercicio sirve para que experimentes placer sexual sin dolor. Puedes seguir metiéndote objetos cada vez más gordos. La excitación sexual es bienvenida en cada paso que des.
También llegará el momento en el que pidas a tu pareja que intervenga. Habréis acordado previamente, que de momento, no habrá coito. Después de que hayas practicado y tenido un resultado satisfactorio, podríais repetir el ejercicio con él, con su meñique en vez del tuyo. Una vez esto vaya bien, lo demás también irá bien. Sólo tienes que evitar tener prisa, no forzar nada, y combinarlo todo con deseos sexuales.

  • Ejercitar la musculatura pélvica

Los músculos alrededor de tu ano, vagina y uretra forman una estructura que es parte de la musculatura pélvica. La contracción de esta musculatura cierra la uretra, la vagina y el ano. Puedes aprender a controlar esta musculatura mediante ejercicios. Cuando tengas que orinar, te sientas en el váter con las piernas abiertas. Cuando estés orinando, intenta frenar un par de veces el flujo, interrumpiendo así la salida de tu orina, pero sin cerrar tus piernas. De esta forma, emplearás realmente la musculatura pélvica. Sigue orinando o intenta orinar empleando mucha fuerza, mediante la contracción de la musculatura pélvica. Haz este ejercicio regularmente, preferiblemente todos los días. Una vez que conozcas la sensación, podrás contraer y relajar estos músculos cuando estés sentada en una silla, o cuando estés de pie en un ascensor, o donde sea. Hazlo un par de veces al día, unas veinte veces consecutivas. Si contraes de este modo tus músculos, se relajarán automáticamente tras la contracción. También puedes contraer esta musculatura conscientemente, apretando. Cuando no estás haciendo nada, no quiere decir que tus músculos están totalmente relajados. La musculatura vaginal funciona de la misma forma que el esfínter del ano; éste también se abre sólo cuando empujas.
Si crees que ya sabes más o menos cómo funcionan tus músculos, entonces, puedes seguir con los ejercicios para explorar tu vagina. No es necesario que hagas todos los ejercicios de golpe; puedes tomar el tiempo que necesites. Días, semanas, o incluso meses.

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