afrodisíaco

El término «afrodisíaco» proviene de la palabra latina «aphrodisiacus» que significa algo así como «excitación sexual», y ésta palabra proviene a su vez de la palabra griega «άφрοδισιακóς», que significa «venéreo». Estas palabras provienen de la palabra «Afrodita», diosa griega del amor que en latín se llama «Venus».

 

La historia del afrodisíaco

La idea de bebidas mágicas o otros estimulantes sexuales para aumentar la excitación sexual es muy antigua. Algunas recetas egipcias de miles de años de antigüedad explican cómo preparar una sustancia con ciertas hierbas y plantas, miel y otros ingredientes, que influirían positivamente en el deseo sexual de la mujer y la erección del hombre. Las recetas de China son todavía más antiguas. Se preparaba una sustancia similar con hierbas, órganos, huesos molidos, testículos de animales y muchos más ingredientes exóticos. Hoy en día, se siguen vendiendo y comprando estas sustancias (ver estimulantes sexuales).
En la representación más supersticiosa, el afrodisíaco es una bebida o un polvo mágico que se tiene que poner en la bebida de la persona deseada (posiblemente sin que se entere), haciendo que esta persona se enamore apasionadamente de ti y quiera hacer el amor contigo.

 

Seducir con un afrodisíaco

Una interpretación muy amplia del término «afrodisíaco», llevaría a incluir en este concepto todo lo que sirve para la seducción y el deleite sexual, sobre todo en el primer periodo romántico del conocerse mutuamente. Hacerse atractivo mediante ropa bonita, ponerse un perfume y comportarse bien son unos métodos habituales para conquistar. También lo es cenar junto a la persona (potencialmente) amada. Una gran variedad de bebidas y platos que no se tomen todos los días, como el champán o las ostras, aumentan la sensación de bienestar que forma parte de la «conquista». Asimismo, beber y fumar con medida.

 

El aspecto físico y el comportamiento como afrodisíacos

En la interpretación más amplia, se puede considerar que cualquier aspecto de nuestro físico y nuestro comportamiento tiene cierto valor excitante para los demás. El efecto negativo en el apetito sexual que puede tener el aspecto viejo, feo, enfermo, desagradable o mal cuidado, y el comportamiento de una persona maleducada, vulgar, cierto estatus social, o de cierta religión que no te gusta, es muy sabido. En general, se consideran las siguientes características como positivamente excitantes: joven (de 12 o 13 años a alrededor los 30 años), características típicamente masculinas (fuerza, estatura, estatus) o femeninas (amable, cariñosa). En segundo lugar se considera importante para la atracción sexual, tanto en hombres como en mujeres, que ambos tengan la misma edad, sean de la misma raza y tengan el mismo estatus social. Si el contacto entre las dos personas que se acaban de conocer, sigue en pie, se hace importante que ambos tengan el mismo gusto y las mismas ideas. En este caso, se desarrollará una intimidad en la que la pareja empezará a apegarse mutuamente (una emoción muy profunda), relacionando este apego al deseo sexual (un deseo muy fuerte). Esto conlleva a un deleite sexual altamente apasionado e incomparable; el más elevado nivel del estado «aphrodisiacus», o venéreo. Después de una temporada de felicidad, la excitación disminuye, como ocurre con todos los afrodisíacos, sobre todo cuando la pareja empieza a fundar una familia.
Muchos afrodisíacos, con la finalidad de provocar mucha excitación, van destinados a esta categoría de personas, que quieren mantener la relación, o el matrimonio, cuando la euforia (el estado más elevado de la felicidad) de la primera fase ya ha desaparecido. Esto explica el porqué de tanto comercio de sustancias afrodisíacas, de libros sobre sexo, de consejos sobre el sexo en revistas y también de terapia sexual.

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