cómollegastealmundo 

Mientras tú crecías en el útero, la tripa de tu madre aumentaba. Todo el mundo podía ver que ella estaba embarazada. Cuando tenías seis meses, ya podía sentirte dando patadas. Conforme tú crecías, su tripa se hacía más grande, tanto, que al final era muy pesado para ella. Le empezaba a doler la espalda y ya no podía sentarse o caminar bien.Cuando tenías unos nueve meses, tenías que salir de su tripa. Te habías hecho tan grande, sobre todo tu cabeza, que ya no podías quedarte calentito y a salvo en el útero. Si hubieras crecido más, ya no hubieras podido salir.

 

Parir

Llegaba entonces el momento de tu nacimiento: el parto. Tu madre ya estaba preparada porque estaba bajo control médico. El médico había predicho cuándo, más o menos, ibas a nacer. Tu madre tenía una cita en el hospital o con la matrona (si daba luz en casa). También le ayudaron tu padre, o su madre, u otra persona que estaba presente en el parto.
Cuando tu madre tuvo las contracciones, los ataques típicos de dolor que tienen lugar antes del nacimiento del bebé, se fue al hospital, o, si iba a dar a luz en casa, llamó al médico o la matrona.
Normalmente, el parto toma unas horas desde el momento de las primeras contracciones. Durante todo este tiempo, tu madre sentía mucho dolor. Puede ser que se hubiera preparado para el parto mediante ejercicios de respiración y gimnasia para embarazadas, pero aún así seguía sufriendo mucho dolor. Quizá prefirió sentir el dolor, pero también pudo haber sido anestesiada. Poco a poco bajaste del útero con tu cabeza hacia abajo. Está claro que el conducto pélvico entero necesitaba expandirse. La abertura del útero tenía que abrirse del todo, la vagina entera tenía que expandirse y la entrada de la vagina necesitaba ser suficientemente grande (o romperse) para poder dejarte pasar. Tu madre sufrió el máximo dolor cuando tu cabeza estaba a punto de salir.

 

Nacer 

Cuando tu cabeza estaba del todo fuera, ya había pasado lo peor. Cortaron y desenredaron el cordón umbilical por el que habías recibido nutrición y oxígeno durante nueve meses, y que había debilitado bastante a tu madre. Ahora tenías que respirar por ti mismo y lo hiciste a gritos. Te pusieron en los brazos de tu madre. Estaba feliz y aliviada que ya había transcurrido el parto y deseaba que estuvieras bien. ¡Habías nacido!

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