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Según los estatutos de la NVSH, nos queremos esforzar para conseguir la «emancipación del ser humano y la sociedad en cuanto al terreno sexual». Antaño, «emancipación» significaba, entre otras cosas, la disponibilidad de y el libre acceso a la anticoncepción y el aborto, igualdad de derechos para mujeres y hombres, el fomento del placer de practicar sexo, el desarrollo de las diferentes posibilidades sexuales y el derecho a la propia identidad (por ejemplo, poder ser homosexual), el fomento en general del comportamiento sexual positivo, inteligente, tolerante y más libre en el ser humano y una legislación positiva, condiciones y disposiciones sociales favorables, y una educación sexual comprensiva y clara.

 

Estos objetivos han sido alcanzados parcialmente. Comparado con la situación de hace 50 años en los Países Bajos y la situación actual de muchos otros países, se han logrado mejoras importantes.
Pero todavía falta alcanzar muchos objetivos más:

  • La educación sexual en la enseñanza nunca ha despegado como tal.
  • El «sexo» sigue siendo un asunto apartado del resto de la vida, en vez de estar integrado en la vida cotidiana.
  • Así, el «sexo» se asocia positivamente a la frivolidad, picardía o «salud», y negativamente al miedo, peligro y criminalidad.
  • La asociación negativa del «sexo» ha sido fomentada por el miedo al sida y por la indignación sobre el abuso sexual de niños, pero también por la expresión comercial (en realidad tradicional) del sexo en las revistas, los anuncios y las películas.
  • La legislación se ha hecho mucho más estricta en cuanto al sexo y los niños (hasta 18 años de edad), lo que no fomenta la emancipación sexual de la juventud.
  • Las relaciones sexuales son todavía regidas, en gran medida, por patrones, papeles, expectaciones y emociones anticuadas.
  • El matrimonio y la familia son ideales nuevamente naturales por la falta de alternativas.
  • El problema de superpoblación sigue siendo la mayor amenaza para nuestro entorno vital.

 

Está claro que el comportamiento sexual está muy ligado al ser humano y a la sociedad, como no podía ser de otra forma (ver Sexo y la sociedad). Al fin y a cabo, la función del comportamiento sexual es la reproducción y la supervivencia del individuo y la especie. Desde este punto de vista, el cambio de los últimos 50 años ha sido bastante veloz.
También hay nuevas posibilidades y retos:

  • Existe una mayor comprensión científica de los motivos del comportamiento sexual.
  • La mayor duración de la juventud ofrece más oportunidades para aprender y experimentar.
  • Han aumentado las posibilidades de debatir racionalmente sobre la paternidad y maternidad, desde la pregunta de si todo el mundo tiene derecho a ello o la división de las tareas de la educación familiar, hasta el cambio genético y el crecimiento del bebé fuera del útero de la mujer.

 

Por lo tanto, la reforma sexual no ha terminado. La NVSH sigue esforzándose para llamar la atención en cuanto a todas las facetas de lo sexual, pero sobretodo en cuanto a su totalidad generalizada.

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