fetichismo 

Originalmente, un fetiche es un ídolo u objeto de culto al que se atribuye poderes sobrenaturales. La palabra proviene de la palabra portuguesa «feitiço», que significa «amuleto». En el siglo XV, los marineros portugueses se llevaron desde África amuletos que supuestamente aumentarían la potencia sexual. En la prehistoria, cualquier objeto fabricado tuvo que despertar miedo y respeto. Las representaciones y los objetos con un significado sexual forman parte de las expresiones artísticas más antiguas.

 

Comportamiento de apego y sentimientos de deseo sexual 

La colección de objetos, sellos, monedas, estatuas y libros es una actividad universal presente ya en niños pequeños, y que a veces puede crecer hasta convertirse en una actividad muy extrema.
Para muchos, los objetos significan mucho más que meros utensilios. Los sentimientos de apego que un bebé experimenta respecto a un trozo de tejido o una pequeña muñeca se desarrollan durante la juventud, desembocando en una fuerte necesidad de afirmar la propia identidad mediante cierta ropa o zapatos. Esta tendencia estará presente a lo largo de toda nuestra vida, mostrándose como un apego a ciertos objetos de nuestro entorno.
Los objetos, sobre todo cuando se encuentran en el cuerpo de una persona, no sólo despiertan comportamiento de apego, sino también deseos sexuales. Los fetiches más conocidos son la ropa, la ropa interior y el calzado. De esta forma, el fetichismo está muy ligado al travestismo.

 

Malentendido sobre el fetichismo 

Un malentendido muy extendido es que las mujeres son menos fetichistas que los hombres. En el sentido global del fetichismo – despertar sentimientos de apego y deseo sexual mediante objetos – no importa el sexo de la persona. Las mujeres se sienten estimuladas del mismo modo que los hombres por ciertos atributos físicos, el maquillaje, la ropa y los zapatos – sobre todo cuando ellas mismas los llevan -. El porno suave de las revistas para mujeres es el ejemplo más claro de este hecho.

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