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Enfermedad y sexo

El placer por el sexo puede arruinarse por el uso de medicamentos, después de una operación, como consecuencia de una enfermedad crónica o por una depresión, es decir, por una enfermedad en general. Los médicos suelen olvidarse de hablar con sus pacientes sobre la relación entre enfermedad y sexo. A menudo, recibimos preguntas sobre el tema. La información existente sobre la relación entre enfermedad y sexo es muy limitada y no siempre muy accesible. En el capítulo «Enfermedad y sexo» señalo las consecuencias de diferentes enfermedades en el funcionamiento sexual. Asimismo, indico qué posibilidades existen para limitar, en la medida de lo posible, las consecuencias negativas de la enfermedad en la vida sexual

Willem van Veen

 

 

Cáncer de los genitales femeninos

Existen algunos malentendidos sobre la sexualidad en mujeres con cáncer de genitales. Así, algunas personas siguen pensando que el cáncer es contagioso y que es mejor evitar tener sexo con una mujer que padece/padeció de cáncer; ¡ninguna forma de cáncer es contagiosa!
El cáncer y el tratamiento causan muchos problemas físicos como dolor, mutilación, perturbación del sistema hormonal y fatiga crónica. Sin embargo, en muchas mujeres, estos problemas desempeñan un papel ínfimo al valorar la vida sexual. Para mujeres con cáncer es más importante mantener una idea positiva sobre una misma y mantener la idea de seguir siendo una mujer en cuanto al sexo y una pareja comprensiva y calurosa, que pensar en las consecuencias físicas de la enfermedad.
Otra opinión con consecuencias negativas para la (antigua) paciente de cáncer es que sólo se puede tener una vida sexual saludable si se puede tener coito. Mucha gente piensa que sólo el coito puede llevar a un orgasmo verdadero, o que sólo se debería tener un orgasmo durante el coito, mientras que la penetración suele ser imposible para mujeres que han tenido cáncer de vulva (la parte exterior de la vagina) o de vagina.

Cáncer de vulva, vagina y ovario
La extirpación del carcinoma de vulva y del carcinoma de vagina puede ser muy traumática. Así, puede ser que en la extirpación del carcinoma de vulva se tenga que extirpar los labios genitales (parcialmente), y en caso de cáncer de vagina sea necesario, como suele ocurrir, extirpar la vagina entera junto al útero y ganglios linfáticos pélvicos, aunque se puede reconstruir una nueva vagina. En el tratamiento de estas formas de cáncer, se daña o se extirpan también las partes extremas de los nervios sexualmente sensibles. Así, los lugares erógenos pueden insensibilizarse (parcialmente), pero otras zonas se pueden hacer incluso más sensibles ante los estímulos: la mujer debe volver a descubrir qué es lo que le da una sensación agradable.
Algunas mujeres que han recibido un tratamiento para el cáncer de vulva o de vagina, experimentan dolor durante el coito (dispareunia). El uso de suficiente lubricante puede eliminar este problema. En el caso en que la vagina se haya hecho más estrecha como consecuencia de un tratamiento, se puede ensanchar la vagina mediante un vibrador. Para algunas de estas mujeres el coito ya no será posible, lo que no implica que no tengan deseos sexuales, o que no puedan tener un orgasmo. Cambiando el modo de la actividad sexual, estas mujeres y sus parejas pueden tener una vida sexual completamente satisfactoria.
El tratamiento del carcinoma ovárico (cáncer de ovario) suele consistir de quimioterapia, a veces acompañada de la extirpación de los ovarios. En los ovarios se producen las hormonas sexuales femeninas, por lo que las disfunciones sexuales después del tratamiento del carcinoma ovárico están relacionadas con una alteración del sistema hormonal. Así, un bajo nivel de estrógeno en la sangre puede resultar en atrofia endometrial (el endometrio se hace más fino), lo que a su vez puede resultar en dispareunia. Asimismo, un nivel demasiado bajo de una hormona sexual en la sangre puede disminuir el apetito sexual.
Muchas mujeres dicen tener fatiga crónica después del tratamiento de cáncer, lo que experimentan como un obstáculo para tener sexo. El sexo impulsivo en los momentos en los que la fatiga es menos fuerte, puede resultar ser una solución para este problema.

Cáncer de útero o de cuello uterino
El tratamiento del cáncer de útero o del cáncer de cuello uterino requiere de cirugía, eventualmente acompañado por radioterapia, quimioterapia o hipertermia. En el caso del cáncer de cuello uterino, se extirpan también los ovarios, lo que puede resultar en disfunciones sexuales, igual que ocurre con el carcinoma ovárico. Además, la extirpación del útero puede resultar en un cambio del orgasmo, ya que el orgasmo pierde intensidad y agradabilidad por la ausencia de la contracción del útero durante el mismo. Algunas mujeres experimentan esta contracción más intensamente que otras notando éstas un mayor cambio del orgasmo tras la operación.
Una gran parte de estas mujeres dice sufrir de rigidez y sequedad de la vagina después del tratamiento. Como ya se ha indicado en este apartado, se puede resolver la sequedad de la vagina aplicando un lubricante. La rigidez de la vagina se puede resolver mediante un vibrador o mediante la introducción de tampones con vaselina, aunque también se puede recibir un tratamiento hormonal.
Desde hace unos años, el mundo médico está consciente de que también el sexo decide la calidad de vida para muchas mujeres con cáncer, por lo que se están buscando, entre otras cosas, nuevas técnicas quirúrgicas que no dañen los nervios, a la vez que se aplican, cada vez más, las técnicas ya conocidas.

Cáncer de mama
En los Países Bajos, el cáncer de mama es el cáncer más frecuente. El tratamiento del cáncer de mama consiste de una operación quirúrgica, muchas veces seguida por radiación para evitar un nuevo crecimiento del tumor, quimioterapia y/o un tratamiento hormonal. Durante la operación, se intenta mantener la mayor parte posible del seno, pero a veces no se puede evitar una amputación total. Una amputación (parcial) de seno no tiene porqué tener consecuencias para la vida sexual de la mujer. Sin embargo, su percepción personal puede sufrir daños. La mujer ya no se considera una mujer atractiva. En caso de una amputación de mama, cada vez existen más posibilidades de una reconstrucción total.
Una operación de cáncer de mama y la quimioterapia suelen tener como consecuencia la disminución del pecho o que éste se haga doloroso o más rígido. Muchas de estas mujeres también sufren de disfunciones sexuales.
Tanto la quimioterapia como el tratamiento hormonal, que a veces son complementarios de la operación, pueden provocar una menopausia precoz. La menopausia puede ir acompañada de atrofia de la pared vaginal y de una vagina más seca y sensible, complicando así las relaciones sexuales. Estas consecuencias pueden causar una disminución de la libido. Tenemos que señalar que muchas mujeres en la premenopausia y la posmenopausia no experimentan disfunciones sexuales, y algunas dicen incluso disfrutar de una vida sexual de mejor calidad que antes de la menopausia.
Es muy importante recibir mucha información sobre las posibles consecuencias sexuales de la enfermedad y de sus diversos tratamientos antes del tratamiento mismo. Si su médico no inicia con usted una conversación sobre la sexualidad (y muchos médicos no lo hacen porque les da vergüenza hablar de sexo), ¡usted tiene que hacerlo!

 

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